lunes, 6 de abril de 2015

Horizontalidad IV.


Gran parte de nuestra vida la pasamos acostados. Horizontales, como la última fase de una persignación, miramos un horizonte que nos es común.
            A veces te deseo la muerte. A ti, a ellos, a tu familia y a tu historia, a tus ideas envidiables y a tus chistes. Les deseo la muerte a tu perro y al gato que nunca tuviste. Te deseo la muerte a ti, sombra y luz, sangre y piel, orden y caos. Le deseo la muerte a nuestra cama, le deseo muerte a esos libros que no leímos, a esas copas que nos servimos, a esas fotos que no sacamos y a tu sonrisa falsa. Te deseo tanto la muerte que, a veces, me deseo la muerte.

No hay comentarios:

Publicar un comentario