lunes, 6 de abril de 2015

Horizontalidad III.


Gran parte de nuestra vida la pasamos acostados. Horizontales, como las líneas y líneas de amor que te escribí (y que algunas te entregué), miramos un horizonte que nos es común.
            Las fiestas a las que íbamos para nunca hablarnos derivaron en comisiones de odio y declaraciones de sinsentido a todo lo que los más chicos dicen. Ya me siento ajeno en esta generación, me siento decidiendo en cada acto si seguir perteneciendo o no. Me siento atraído por una juventud de la que soy parte, pero a la vez me siento observado por los jueces superiores, por esos que tienen gracias a í una vista privilegiada del reino que viene, de los cuales también soy parte. Eso es lo malo de ser el último vivo de una generación muerta, pero que cuyo cadáver yace recostado en el sepulcro que pertenece a la generación viva.

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